La asociación que abrió sus puertas en Santa Fe brinda contención a quienes padecen trastornos alimentarios. “Buscamos apoyo del entorno familiar”, dijo la directora de la entidad, Mabel Bello
La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba), es una entidad internacional que ya tiene sede propia en Santa Fe. Luego de muchos años de trabajo, los padres de los cerca de 30 chicos que debían viajar a Paraná –donde hace 10 años existe Aluba– para acceder al tratamiento consiguieron un espacio en pleno centro de la ciudad con el objetivo de lograr la instalación de la prestigiosa institución.
Diario UNO dialogó con Mabel Bello, directora médica de Aluba y creadora del tratamiento implementado en la institución con el objetivo de comprender cómo trabaja la entidad. “Nosotros brindamos atención clínica a los pacientes, además de organizar grupos de autoayuda y diferentes actividades de prevención, entre las que se incluyen charlas en colegios y escuela para padres”, explicó.
“Los padres son una parte esencial del tratamiento. Todas las personas que trabajan tuvieron hijos en tratamiento dentro de Aluba y se quedaron tan vinculados con el trabajo, que hoy siguen prestando ayuda”, dijo Mabel Bello.
— Una de las características de esta enfermedad es que el paciente niega estar afectado ¿Qué deberían tener en cuenta los padres para detectar estas patologías en sus hijos?
— Lo primero que pasa es una retracción de la persona y una obsesión por el cuerpo, por sí mismo. Es un chico o chica que antes se comunicaba mejor y ahora sólo se mira al espejo, se pesa, se mide, se toca... porque está obsesionado por su cuerpo.
Lo más importante es la retracción social, pero en otros casos la anorexia se presenta como hiperactividad: alguien que hace inglés, francés, alemán, gimnasia, danza.. es inacabable su pasión por la vida aunque va deteriorándose físicamente. De las dos formas el fin es lograr el adelgazamiento paulatino hasta llegar a la muerte o cronificación.
La bulimia, por otra parte, presenta estados de ánimos alterados. Son chicas generalmente que fueron excelentes antes pero después empiezan a cambiar. Son jóvenes que se presentan desalineadas, que después de cada comida se meten dentro del baño y roban comida, dinero, etcétera.
— ¿Cómo comienza el tratamiento cuando un paciente llega a Aluba?
— Contamos aquí un psiquiatra, un psicólogo, un médico clínico. También tenemos el apoyo de muchos padres que tienen hijos que ya superaron el problema y que hoy luchan por cambiar la cultura de otras pacientes que precisan recuperar su salud.
— ¿Es difícil para esos padres convencer a los hijos para que se acerquen?
— Es muy complicado, por eso desarrollamos estrategias especiales para cada paciente. Por ejemplo si nos encontramos con un chico mayor de edad o con padres débiles que no tienen poder sobre sus hijos, etcétera.
Cómo es Aluba
La institución está compuesta por un grupo de profesionales especializados en la prevención y tratamiento de las patologías de los trastornos alimentarios, con una trayectoria de más de 20 años y con unos 20.000 casos atendidos. Aluba dicta su curso anual de postgrado en Patología Alimentaria en el marco de los cursos de extensión universitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. A su vez, ofrece becas a profesionales del interior y del exterior del país.
Los programas de tratamiento llevados adelante por la Asociación son difundidos y ampliamente reconocidos por la Academia Americana de Patología Alimentaria (EE.UU.), el Consejo Europeo de Patología Alimentaria y en congresos, simposios y eventos científicos de la especialidad a nivel mundial.
A partir de 1990 el modelo terapéutico y su implementación trascienden las fronteras. Se crearon dos centros en Montevideo (Uruguay), y en 1995 uno en Barcelona (España), y desde 1992 es incorporada por la Universidad de Buenos Aires en los cursos de posgrado, presenciales y a distancia, destinados a profesionales médicos y psicólogos.
Esta experiencia, sumada al control de trece centros de atención terapéuticos que funcionan en las delegaciones que Aluba tiene en el interior de Argentina, categoriza a la institución como referente obligado en todo lo relacionado con los trastornos alimentarios de bulimia y anorexia.
Sus tratamientos terapéuticos integrales se dirigen a resolver enfermedades como anorexia nerviosa, bulimia y síndrome de Prader Willi. El tratamiento es interdisciplinario, centrado en la autoayuda y organizado como Hospital de Día.
El modelo contempla un abordaje integral del paciente, teniendo en cuenta los aspectos psicológicos, psiquiátricos y clínicos, sin perder nunca de vista al paciente, como persona integrada en un contexto social determinado.
Contactos
Ayer abrió sus puertas al público la sede de Aluba Santa Fe en Irigoyen Freyre 3.008 (esquina 4 de Enero).
Por consultas comunicarse al 0343-4223873 o al mail alubasantafe@hotmail.com
Es imprescindible realizar un tratamiento
Según la OMS, un 15% muere a causa de estas patologías. Si aquellos que las padecen no se tratan:
• pueden agravar su salud;
• pueden tener problemas con el colegio, con la familia y con la sociedad;
• perderán su autoestima;
• deterioro de la personalidad;
• no lograrán independencia y autosuficiencia;
• no obtendrán una inserción social adecuada; entre otras cosas.
Trastornos alimentarios
95% De los que padecen ese tipo de trastornos son mujeres. La bulimia y la anorexia pueden ser consideradas como un síndrome de falla en la adaptación al medio social.
Bulimia
El paciente bulímico presenta episodios recurrentes de voracidad; conciencia de que el patrón alimentario es anormal; sentimiento de no poder con la ingesta; oscilaciones significativas de peso; deterioro de piezas dentarias en vomitadores; alternancia con ciclos restrictivos; conductas compensatorias como escupir, abuso de laxantes, abuso de líquidos para compensar el hambre o provocar el vómito; ayuno e hiperactividad.
Anorexia
El paciente anoréxico falta de conciencia de la enfermedad; miedo intenso a la obesidad; distorsión del esquema corporal (se ven gordos a pesar de tener bajo peso); rechazo a mantener el peso en nivel normal; caída del cabello; amenorrea, piel seca; hipotensión –hipotermia; cortado de los alimentos en trozos pequeños; ingesta lenta; masticado largo antes de tragar; preferencia por porciones muy pequeñas; ocultamiento de la comida.
Fuente: Diario Uno de Santa Fe
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